
Tolerancia
No hay dos seres humanos que puedan cumplir siempre con las expectativas del otro. Los seres humanos no son ni perfectos ni perfectamente combinados. La búsqueda de la ausencia de defectos no es ni práctica ni posible. La mayoría de los problemas en la vida doméstica comienzan como pequeños incidentes que se magnifican cuando las parejas se vuelven insensibles e intolerantes con las debilidades del otro. Incluso los momentos más difíciles en la relación marital pueden ser vencidos siguiendo esta pieza de consejo profético: "Ningún hombre creyente debería detestar completamente a una mujer creyente (que sea su esposa). Si no le gusta algo de ella, habrá otra cosa de ella que a él le guste" (Muslim).
¿Es más fácil decirlo que hacerlo? Bueno, lo que nos protege de sucumbir a nuestra ira o frustración en nuestra vida real es Tagwa. Allah tiene más poder sobre nosotros, que el poder que tenemos sobre aquellos que nos han sido dados a nuestro cargo. Recordamos Su autoridad y buscamos Su misericordia. El éxito de nuestra vida de casados depende de Su misericordia y no en nuestra fuerza o habilidad para pelear o manipular. La búsqueda por Su misericordia trae lo mejor de nosotros. No hay un ser humano perfecto. La debilidad que observamos en nuestra pareja debe hacernos recordar de nuestras propias debilidades. Tendemos a pasar por alto las noventa y nueve buenas cualidades y concentrarnos en aquel único defecto o mal hábito de nuestros esposos. El Sagrado Corán establece: “Convivid con ellas según lo reconocido, y si os disgustan, talvez os esté disgustando algo en lo que Allah ha puesto mucho bien ".
"Cualquier hombre que sea paciente con el mal carácter de su esposa debería recibir una recompensa como la que Yaqub (`alaihis salam) recibió; y cualquier mujer que sea paciente con el mal carácter de su esposo debiera recibir la misma recompensa que Asia, la esposa del Faraón" (Al Ghazali).
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